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La estación de Araia se encuentra
junto a un breve caserío, y mantiene la tónica de parecer un edificio
residencial de las afueras de Vitoria u otra ciudad cuando más bien
está junto a la nada. Algunos regionales siguen parando aquí, y en el
vidrio de la puerta encontramos un simpático cartel que anima a la
gente a viajar en tren en vez de coger el coche. Foto:
Pablo Gadea Garzón.
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Vista desde el ángulo opuesto
del edificio de viajeros de la estación, que también conserva la
placa de altitud original.
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Pablo Gadea Garzón
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Detalle de la salida hacia
Vitoria, que, además de la vía doble habitual, cuenta con una
prolongación de la vía 3 hacia la fábrica de helados Nestlé (Miko de
toda la vida).
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Pablo Gadea Garzón
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Curiosa y retorcida vía de
apartado, con montaña al fondo.
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Pablo Gadea Garzón
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Edificio de la subestación
eléctrica, que conserva bastante más sabor que el de la estación
de viajeros.
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Pablo Gadea Garzón
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Esta estación cuenta con una simpática
"antesala de espera" en plan parquecillo elevado que
seguramente amenizará las tardes veraniegas a más de un
viajero.
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Pablo Gadea Garzón
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El maquinista de la Particular
desciende del jardincillo del Edén ferroviario, para continuar la
labor fotográfica por las tierras alavesas y guipuzcoanas.
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Pablo Gadea Garzón
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Texto que
aparece en la puerta de entrada para animar a utilizar el tren en vez de
el coche:
ALGUNAS
RAZONES DE PESO PARA QUE ESCOJAS EL TREN EN TUS DESPLAZAMIENTOS |
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1-
A pesar incluso de la manera vergonzosa en que en
los últimos años las autoridades políticas se han vendido a los
intereses del sector automovilístico, el ferrocarril sigue y seguirá
siendo el medio de desplazamiento más seguro. Baste un pequeño dato como
botón de muestra: según estudios realizados por el organismo ETSC
(Consejo para la seguridad del Transporte Europeo), el hecho de que te
decantes por viajar en coche te supondrá un plus de peligrosidad 400
veces mayor que si lo hicieras en tren. ¿Por qué arriesgar tu preciosa
vida inútilmente? |
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2- Si verdaderamente te
importan las cuestiones medioambientales (contaminación atmosférica,
contaminación acústica, ocupación creciente del territorio, gasto
energético...), y no te quieres limitar a suscribir las simples
declaraciones vacías con que nos atiborran los gobiernos de todos los
colores (casi siempre en absoluta contradicción con las políticas reales
que aplican), no tendrás más remedio que, en la medida de lo que puedas,
optar por este medio de transporte, sin lugar a dudas, y con diferencia,
el más limpio y “sostenible”, como dicen ahora, de los que se dispone. |
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3-
Viajando en tren, los atascos y el colapso
circulatorio a que conduce inevitablemente la manía tonta de ir cada uno
en su cochecito privado serán para ti recuerdos del pasado. Al mismo
tiempo evitarás enfadarte por no saber dónde aparcar: llegarás a
Vitoria, San Sebastián o Pamplona (hay urbanos cada diez minutos) [sic],
y harás lo que tengas que hacer contento, relajado, por lo menos sin los
malos “rollos” añadidos de manera innecesaria por llevar el auto. |
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4-
El ferrocarril es el único medio de transporte en
el que el viaje no se te convertirá en tiempo tortuoso que querrás pasar
lo antes posible y como puedas, pues tendrás la posibilidad de seguir
realizando todas aquellas cositas que te gusta hacer en tu pueblo o
ciudad; así podrás comer, beber, hacer pis o dormir, pero también leer,
charlar, pasear, jugar con los niños, abrazar y besar a alguien querido,
o conocer al amor de tu vida. Frente a esto, compara la alternativa de
tener que coger el coche: ahí, auto-secuestrado delante del volante,
alerta, inmóvil, separado de todos los demás, echando pestes por los
“despistes” del camionero ése, o el bilbaíno aquél... En esa situación,
¡qué ganas de llegar de una puñetera vez!, ¿verdad?. |
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5- Utilizando el tren
contribuirás al fomento de lo público en detrimento de lo privado, es
decir, y para que lo entiendas bien, que es de lo que se trata: al
limitarte a hacer un mero uso de las cosas, al disfrutar simplemente de
ellas, olvidándote del latazo que supone el tener que estar de continuo
vigilándolas, guardándolas o asegurándolas, darás un pequeño paso en pos
de un mundo en el que el acceso de todos a lo que verdaderamente los
hombres y las mujeres necesitamos sustituya a este otro que conocemos,
caracterizado por la producción y consumo personal de chismes infinitos
en verdad inútiles, meros enmascaradores del aburrimiento mortal que
inunda esto que nos quieren hacer pasar como si fuera la vida.
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